SALUD Y BIENESTAR: El Eje Intestino-Cerebro: Cómo el Estrés Crónico Altera la Microbiota y la Función Cognitiva

​LEIPZIG, 08 de diciembre de 2025 – La investigación científica ha confirmado que la mente y el intestino no funcionan…
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LEIPZIG, 08 de diciembre de 2025 – La investigación científica ha confirmado que la mente y el intestino no funcionan de forma aislada, sino que están íntimamente conectados a través del Eje Intestino-Cerebro (EIC). Estudios recientes se centran en cómo el estrés psicológico crónico no solo afecta el estado de ánimo, sino que también induce cambios moleculares y estructurales en la microbiota intestinal, lo que a su vez puede influir en la salud mental y la respuesta inmunológica.

​Este mecanismo bidireccional se considera ahora un factor clave en el desarrollo de trastornos como la ansiedad, la depresión y las enfermedades inflamatorias intestinales.

​Mecanismo de Interferencia del Estrés

​El estrés crónico activa el Eje Hipotalámico-Pituitario-Adrenal (HPA), liberando hormonas como el cortisol. La presencia elevada de cortisol en el torrente sanguíneo afecta directamente al intestino de varias maneras:

  1. Disbiosis (Desequilibrio Microbiano): El cortisol favorece el crecimiento de bacterias proinflamatorias y suprime las especies comensales beneficiosas (como Lactobacillus y Bifidobacterium).
  2. Permeabilidad Intestinal (Leaky Gut): Las hormonas del estrés debilitan las uniones estrechas de la barrera intestinal, permitiendo que toxinas bacterianas y metabolitos ingresen a la circulación sanguínea.
  3. Inflamación Nerviosa: La comunicación alterada viaja de vuelta al cerebro a través del nervio vago, promoviendo la neuroinflamación, lo que puede manifestarse como niebla mental o exacerbar la ansiedad.

​Implicaciones Clínicas

​La comprensión del EIC está redefiniendo los enfoques terapéuticos. Al entender la disbiosis inducida por el estrés como una causa subyacente, se abren caminos hacia intervenciones dirigidas:

  • Estrategias Dietéticas: Dietas ricas en fibra (prebióticos) para nutrir las bacterias beneficiosas.
  • Psicobióticos: Uso de cepas específicas de probióticos que han demostrado un impacto positivo en la función cerebral y la reducción de síntomas de ansiedad en modelos clínicos.
  • Manejo del Estrés: Técnicas como la meditación y el mindfulness son cada vez más validadas no solo por su efecto psicológico, sino por su capacidad para modular la actividad del nervio vago y, por ende, mejorar el estado de la microbiota.

​El futuro de la salud mental podría radicar tanto en el consultorio del psicólogo como en el microbioma.

​Fuentes

  1. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8018258/
  2. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fendo.2021.670605/full
  3. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S019205612200057X
  4. https://www.gastrojournal.org/article/S0016-5085(20)34608-X/fulltext
  5. https://www.nature.com/articles/s41398-020-00984-5

​holamorelia

Oscar García