Morelia, Michoacán, 19 de noviembre de 2025.— El diputado Toño Carreño Sosa declaró en tribuna que la ciudadanía ha roto con la resignación ante la ola de violencia que aqueja a Michoacán y al país, y ya no está dispuesta a permitir que esta marque su destino.
El legislador sostuvo que es fundamental que las autoridades asuman responsabilidades y corrijan el rumbo para alcanzar la paz, y afirmó que Movimiento Ciudadano se une a la exigencia ciudadana surgida tras el asesinato del expresidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo.
Consecuencias del Ciclo de Violencia
Toño Carreño indicó que el asesinato de Carlos Manzo no solo hirió a una persona, sino que también:
- Hirió la idea misma de gobierno.
- Desmoronó la confianza.
- Debilitó los cimientos de la democracia local.
El diputado recordó la misma suerte que han corrido otros presidentes municipales de Michoacán (Contepec, Aguililla, Churumuco, Cotija, Tacámbaro, Tepalcatepec y Uruapan).
Lamentó que este crimen sea un recordatorio brutal de un ciclo de violencia que se ha normalizado y que se remonta a septiembre de 2006 en Uruapan, lo que llevó a la “guerra contra el crimen organizado” federal. Esta confrontación alteró la vida pública, haciendo que la violencia se convirtiera en un elemento cotidiano que permeó la economía y la convivencia social.
Herencia de Miedo
El legislador señaló que es especialmente doloroso que la persona que privó de la vida a Manzo fuera un menor de edad, lo que evidencia un fenómeno devastador: una generación entera nacida y criada bajo la sombra de la violencia.
Carreño criticó la respuesta institucional, calificándola de repetitiva y estéril (comunicados, condolencias, promesas y olvido), y subrayó que Michoacán no puede continuar administrando la tragedia.
Haciendo referencia a las marchas ciudadanas del 15 de noviembre, instó a dar a cada ciudadano la importancia que merece. Concluyó que la obligación de los legisladores es asumir responsabilidad y corregir el rumbo, y que Movimiento Ciudadano no guardará silencio.
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